Saltar al contenido →

CLARO QUE SÉ PERDER

Alive-Bones-Blog-Claro-Que-Se-Perder

 

Me siento a ver los juegos olímpicos, está una colombiana en levantamiento de pesas y toda la oficina está a tope de emoción mientras la señora de los tintos toma una pausa para ver la hazaña que está a punto de repetir una compatriota. No pierdo tiempo, salgo de mi silla en un salto triple y aprovecho para tomar un café que ella lleva en la bandeja. Fijo mis ojos en la pantalla y ahí está ella, lista para bañar la nación con una preciada medalla del color que sea, mientras sacude de sus manos la tiza blanca que acaba de tomar. Se alista. Respira profundo y toma la barra de metal fría. Aprieta con entusiasmo sus manos, se escucha un silencio estremecedor, levanta con ímpetu el peso de sus sueños y los de su familia. Levanta los días de entrenamiento, levanta los días de sacrificio sobre su pecho…pero falla. Se escucha la desaprobación de toda la oficina, se llenan las redes de mensajes de indignación, al fondo se escucha un “es la misma vaina de siempre, nos ilusionan y vea lo que pasa” y a otros un “bueno, será la próxima vez”.

Uno de los recuerdos que tengo del deporte colombiano, casualmente, no es el 5-0 a Argentina, no son las escaladas de Lucho Herrera o la Copa América que ganamos con dudoso mérito, es una frase célebre y que es top of mind de toda una generación: “Perder es ganar un poco”.

Claro que sé perder. Puede ser la frase menos inspiradora que alguien pueda leer. He perdido en muchas ocasiones. He perdido amistades, he perdido grandes oportunidades y las he perdido con todos los méritos. Me podrán llamar el Franco de Vita de los blogs, pero en la vida hay que saber perder. No me malinterprete, no se trata de perder siempre y seguir fomentando la cultura de la mediocridad, apalancados en un sinfín de excusas que no voy a tocar.

Hay que saber perder para poder ganar. Hay que perder muchas veces, hay que intentarlo y volverlo a intentar. Hay que sacudirse la derrota y ponerse en pié una y otra vez. Habrá que entender que perder implica un proceso hasta ganar. Que tardará tal vez un par de años, o tal vez décadas, pero que al final llegará. Tal vez no se vea y para eso habrá que ponerle un poquito de fe. ¡Ah! porque eso sí, creyentes o no, la fe es la convicción de que sucederá algo que no se ve aún, y para ganar algo todo el mundo debe desarrollarla independientemente de su credo.  

Perder es ganar un poco. Tal vez haya cierta sabiduría en esas palabras, y no quiero sonar pretencioso ni que mi opinión sea la verdad absoluta, pero yo le añadiría algo como “Perder es ganar un poco, pero hay que saber perder”.

En un momento como este donde a los millenials, como nos han etiquetado, se nos ha trazado unos parámetros de comportamiento y hasta medido qué tan exitosos somos mediante tablas de progreso financiero o influencia, cuántas relaciones amorosas hemos tenido o la manera en que hay que vestirse, vale la pena salirse de la maratón de las ratas y recordar que es mejor disfrutar del proceso para llegar a la cima sin competir contra nadie más que uno mismo. Y mientras otros son espectadores que tendrán siempre una opinión para todo lo que usted y yo hagamos, seguiremos corriendo en este proceso y levantando sobre nuestras cabezas los sueños que traemos desde niños o los que con el tiempo han mutado para ser mucho más grandes. Así sea que por ahora quedemos en segundo lugar. Porque cada derrota hace que busquemos una nueva alternativa para intentarlo otra vez hasta lograrlo y conquistar nuestra vida. Como bien dice Steve Green “…aquel que la buena obra empezó, será fiel en completarla..”.

Published in Encouraging

Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *