Saltar al contenido →

EL DOLOR DEL ALMUERZO

Alive-Bones-Blog-El-Dolor-Del-Almuerzo

 

Constantemente me pregunto qué es eso que conecta a las personas. Qué es eso que hace querer invertir tiempo o volver a hablar con ese alguien. En qué momento pasa de ser una simple charla de trabajo u obligación, a compartir momentos inolvidables. Lo malo es que lo hago mientras tengo en los audífonos a todo volúmen “Stressed Out” de los Twenty One Pilots. Esperanzador himno millenial por excelencia. No me juzgue, también me gusta y es la única que medio siseo a modo de merengue. Lo sé, es raro, pero más raro es pensar en eso con esta canción. Igual qué más me piden, fui criado en los 90’s con una hermana fanática del endiablado ritmo de los Hermanos Rosario. En fin.

La oficina y la universidad. Son escenarios muy interesantes, en donde la vida social se ve a flor de piel y de la manera más cruda. En versión beta. Donde más de uno está crudo si cree que el momento propicio para levantar, y poder concretar ese arrocito en bajo para salir a rumbear el viernes, sea la hora del almuerzo.

Desde tiempos inmemorables la humanidad ha creado relaciones alrededor de un trago y una buena comida. En la actualidad lo hacemos alrededor de un buen jugo de guayaba envasado en un recipiente que alguna vez tuvo gaseosa y una buena comida empacada en una mal llamada “coca”. Desde luego que esto hace honor a “una buena comida” porque no nos digamos mentiras, no hay nada como lo hecho en casa. Es en esta hora donde se ve una maravillosa segmentación, que ni el marketing puede crear. Una mesa de mainstreams, otra de unos más reservados y serios. Un más a la que llamo “los monotemáticos del balón”. Y otra dedicada al levante, allí hay que tener el don de comer y hablar a la vez sin perder el estilo. Ojo, es todo un arte.  

Una y otra vez me pregunto qué es lo que une a las personas. Sé que no solo son los gustos musicales compartidos, o la manera en que vestimos. Tampoco puede ser el físico o lo fitness que pueda ser. Soy ese testimonio andante ni de lo uno ni de lo otro, y aún así tengo el privilegio de compartir la vida con la mujer más maravillosa que conocí. Tal vez haya sido la herencia merenguística que llevo en la sangre. Cierro la pauta amorosa.

Viendo esos escenarios y la segmentación tan salvaje que hay, a la única conclusión que puedo llegar es al tan afamado y desvalorado “clic”. Y es que no hace falta pasar más de un día, tal vez más de una hora para saber si uno ha hecho clic o no con la otra persona. Llamémoslo sentimental o confraternal. Tal vez sea por lo espontáneo que pueda llegar a ser o por el contrario, por lo reservado. En este ramillete de opciones revelado a través de las horas diarias de almuerzo, hay de donde escoger, criticar, volver a pasar y revisar cuantas veces sea necesario.

Al haber tantas y tantas opciones de todos los colores y sabores, por qué escudarnos en el miedo a lo desconocido. Por qué perder la oportunidad de vivir, conocer personas valiosas y a la vez, personas que puedan causar dolor. La vida es una sola y hay que vivirla, no hablo de excesos, hablo de ver lo extraordinario de los demás por encima de sus errores.

El dolor siempre va a estar en la vida de cada uno, y para bien o para mal hay que saber qué hacer con él. Siempre se nos ha dicho que el dolor es malo, pero pienso que no es así. El dolor síntoma de estar sano, es una alarma que se activa y sí o sí hay que buscar una solución. El dolor muchas veces nos impulsa hacia adelante y ver la salida. El dolor hace que nos conectemos mucho más fácil con los demás, es como un atajo social porque podemos entender por lo que pasa la otra persona. El dolor siempre va a existir, pero una vez más, nosotros decidimos qué hacer con él. Tal vez se esté perdiendo de relaciones valiosas por seguir huyendo de él. Sin importar lo que pase, sea usted mismo(a) siempre.

Como sabrá, hay más escenarios de los que le he nombrado. Tal vez sea hasta en su propia casa y aún no lo sabe. Mi querida o querido lector, lo invito a que forjemos relaciones sólidas en una era donde la gente es tratada como un producto más, que si no me satisface paso de ella con en Tinder y voy por la siguiente. ¿Usted qué piensa acerca de esto? Estoy seguro que tiene algo por decir y aprecio su opinión. Por favor hágamelo saber a través del formulario de contacto mientras almuerzo de mi coca y siseo un éxito noventero.

Published in Encouraging

Un comentario

  1. Mao Mao

    En lo cierto!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *